Hay que tener raíz para no ser estaca

Aprendió a tocar guitarra andina a los 12 años, pero no le enseñaron las notas musicales sino a escuchar. Luego ingresó a la Universidad La Cantuta, donde estudiaba tecnología electrónica, hasta que llegó el golpe militar de Francisco Morales Bermúdez y tuvo que ingresar a la ‘universidad de la calle’, donde se graduó como artista de la música. Manuelcha Prado, con 45 años de trayectoria, presenta este jueves 21 El sonido de la Tierra en el Gran Teatro Nacional. Una cita imperdible.

¿Es tan difícil hacer música en el Perú?
Sobre todo hacer música peruana, porque todavía hay un síndrome colonial en la mente y en el corazón de los peruanos, que se manifiesta en la poca valoración de nosotros mismos.

En otros campos, esos prejuicios se están venciendo…
Por ejemplo, en la gastronomía, la quinua ha tenido que pasar por el tamiz de los norteamericanos, japoneses y europeos. Ellos han certificado que es comida para astronautas. Entonces, recién el peruano dice: “Ahhh, la quinua es buena”. Lo mismo pasa con la música. Los artistas tenemos que irnos a Europa para causar una reacción en nuestro país.

¿Aún hay rechazo por la música andina?
El público quiere su música. En los medios, la radio todavía no abre sus espacios. Sin embargo, creo que la música está logrando su sitial. Prueba de ello es la aparición de propuestas como las de Lucho Quequezana y Jean Pierre Magnet. Somos la punta del iceberg, pero debajo está la música que se hace en la cordillera, en los valles, en las cabeceras de la costa, en el mismo litoral, en los arenales y en los estadios, sábados, domingos y feriados.

Por algunos de esos lugares transitó José María Arguedas. ¿Cuál es su legado?
Es el faro contemporáneo de la cultura andina. Así como los militares tienen su tayta Cáceres, nosotros tenemos nuestro tay-ta Arguedas.

Usted es un músico de izquierda…
Yo quiero construir un país democrático con fuertes valores culturales, y eso no es propiedad de izquierda, centro o derecha. Yo admiro a José Carlos Mariátegui y, al mismo tiempo, por qué no admirar algunos planteamientos de Luis Bedoya Reyes.

¿Un músico puede cambiar el mundo?
Lo que puede hacer el músico es hacer buena música, estar en los cánones de la historia, tener una raíz para poder ser árbol y no estaca. Ahora, un trovador que recoge un sentimiento ayuda en los procesos sociales. Y ahí tenemos varios ejemplos, como Bob Dylan, Joan Báez y Víctor Jara, entre otros.

¿Cuándo decide dedicarse a la música?
El punto de quiebre fue cuando Francisco Morales Bermúdez mete sus botas en La Cantuta y me quedo en el aire. Entonces, luego de eso hice algo de teatro. Finalmente, decidí ser un artista de la música. Morales Bermúdez me salvó.

Y vino el primer concierto…
Yo estaba en un grupo de teatro, y un día me dicen que hay que hacer Yawar Fiesta y se necesitaba un guitarrista. Todos nos pusimos a buscar, y nada. Tímidamente me propuse a mí mismo. Y ahí empezó todo.

¿Un autodidacta puede ser más original que un estudioso de la música?
No necesariamente pero, para un autodidacta, cada ‘cosita’ que aprende y descubre es una joya. Pero son necesarias las dos escuelas: la academia un rato y la calle otro tanto.

Usted diría que es de la universidad de la calle…
Totalmente. Soy hijo de los caminos, de las punas, quebradas, pajonales, pero también soy hijo del cemento, de Lima, Arequipa, Berlín, Nueva York, Finlandia…

¿Cómo es la vida del músico?
El músico camina sobre cuerdas frágiles: las mujeres, el trago, lo económico. Pero, cuando llega la familia, uno debe preocuparse por llevar el pan a la mesa del hogar. Felizmente, en mi casa no nos hemos descuidado en llevar solo el pan, sino también la música, que mis hijos tengan identidad y orgullo por lo suyo. Amar lo nuestro, pero también lo universal, esa posibilidad de escuchar rock y, al otro día, tararear a la Princesita de Yungay. Albert Einstein decía: “Mucho más fácil es desintegrar un átomo que vencer un prejuicio”.

¿Hay políticas culturales para la música?
No hay porque nuestros gobernantes no entienden al país, peor que es heterogéneo. Encima, todo se deja a que el ‘Dios mercado’ decida.

¿Y cuál es su posición con respecto al ‘Dios Apdayc’?
Yo soy de Apdayc y pido que se investigue pues existen indicios de que hay malos manejos. Somos varios los asociados que pensamos de esa forma.

¿Qué es la música peruana?
Es la música de Ayacucho, Cusco, Áncash, de la costa, de Chincha, de la selva, de la cumbia buena… Es la música hecha por los peruanos, como un buen rock. Tenemos una variedad maravillosa de músicas.

 

AUTOFICHA

– Soy un trovador que nació en 1955, en Ayacucho. Aprendí a tocar guitarra a los 12 años y, actualmente, mi familia participa y me ayuda en mi carrera musical.

– En los años 70 tuve mi grupo de cumbia: Tempestad 5. Tocaba la primera guitarra. También iba a ver tocar a Enrique Delgado (Los Destellos).

– Hace unos años conocí a Jimmy Page, famoso guitarrista de Led Ze-ppelin, en Londres, y me dijo que era una pena no haber conocido antes las guitarras del ande.

 

Autor: Mijail Palacios Yábar.
mpalacios@peru21.com

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